sábado, 8 de marzo de 2025

La cogorza

 




 Con la cogorza, derrame en tu sostén una copa de rioja y en vez de blanco parecía rosa.

 Te cabreaste un montón diciéndome:

¿Qué haces melón? Mira como me has dejado el sujetador.

 Yo un poco perjudicado, te respondí:

Míralo por el lado positivo, por el precio de uno tienes dos… ni en el Primark lo vas a encontrar mejor.

 Me miraste muy enfadada y me dijiste:

¡Esta noche se la vas a meter a tu hermana! Veras como así no metes la pata.

 Yo sin darle mucha importancia a la situación, me puse a bailar un rock and roll.

 Tú bufabas como la chimenea de una locomotora, y esperando a que yo me despistara con el móvil disimulabas.

 En un momento dado, tuve que ir al urinario pues los fluidos se calentaban y sin poder evitarlo casi me meaba.

 Cuál fue mi sorpresa al salir, verte esperando en la puerta del baño con cara de estar maquinando lo que me ibas a hacer.

 No se te ocurrió otra cosa que pegarme un puñado en los huevos, que casi me transportas a Marte. Menos mal que ya había vaciado mi vejiga, pues con ese puñado me hubiera reventado hasta la barriga.

  ¡Ahh!

 Se me escapo este grito lastimero, que solo se le escapa a un perro cuando le pisas el rabo.

  ¿Pero qué haces chiquilla? Me quieres dejar estéril.

  Estéril o esmeril, me da igual cómo te puedas quedar… pero por otro bochorno no me haces pasar.

Estamos entre amigos, no creo que eso sea motivo para castrarme de esta manera. ¡Y por favor suelta ya lo que cuelga! Que me la vas a dejar plana como un tablón de madera.

Pues plana o cuadrada con ella hago lo que me da la gana, y si no te gusta aprende a comportarte.

  ¡Pero mujer! Sabes que no soy muy bebedor, que solo bebo cuando salimos con los amigos y al no estar acostumbrado con pisar un tapón de rioja cojo la cogorza.

 Por fin me soltó los cataplines, que alivio sentí. Pero cuál fue mi incredulidad cuando al soltármela me pude empalmar.

¿Por qué no la coges ahora con más cariño? Ya sabes que no tiene púas como un erizo.

¡Que te la coja tu madre!

 Dijo con muy mala leche.

Pues sabes lo que te digo: que si tu coño tuviese dientes como tiene fortaleza a la verga más caliente le arrancaba la cabeza.

 Entrabamos en la dinámica del cabreo y los insultos cachondos, que a veces dan resultado para poner caliente a los seres más civilizados.

Yo te digo lo siguiente, tú dices siempre como los italianos: cuando el pene es potente avanti con el pene, cuando el pene mengua avanti con la lengua y cuando el pene y la lengua menguan… avanti con el culo pero siempre avanti.

 No pude más que soltar una tremenda carcajada, pues intuía lo que se avecinaba, ella se estaba ablandando y su cuerpo se estaba preparando.

 Sin darle tiempo a acabar la frase, le metí la mano bajo su corta falda y palpe la humedad que había en sus bragas. Sin más preámbulo ni cortesía la metí en el baño de señoras apestillando la puerta. La puse con las palmas de las manos contra la pared como si la fuera a cachear y con una mano le subí la falda mientras con otra le baje las bragas hasta las rodillas.

 Ya se le había pasado las ganas de replicar y gritar, ahora solo se oía su reparación acelerar. Antes de comenzar el fuego de artillería, le metí un dedo en la vagina, y moviéndolo convulsivamente logre que unas lágrimas saltaran desde su coño hasta mi pene, que para entonces ya estaba desenfundado.

 Al ver que todo estaba dispuesto y bien lubricado, la penetre con fuerza y desparpajo mientras se aceleraba su ritmo cardiaco.

 Fue mortal ver, cuando la achuchaba como sus peras contra los azulejos daban.

¿Dime ahora lo que me decías de los italianos? Que después de tu coño será follado tu ano.

¡Calla cabrón y sigue haciéndome daño! Que las entrañas por dentro me las estas desgarrando, así que aprieta como si no hubiera un mañana… pues no me vas a romper, no soy muñeca de porcelana.

 

   Alejandro Maginot


miércoles, 5 de marzo de 2025

Chupete

 




 Cuando era pequeñito me gustaba que me  untaran el chupete en miel, ahora que soy mayorcito… me maravilla mojar mi chupete en tu chochito, que es tan bonito como el amanecer.

 Rudimentarias y cansadas son las escaleras que subo para llegar a casa, no es lo mismo que tenerte penetrada… que el esfuerzo de empujar para hacerte disfrutar es como volar.

 Almendras y turrones te ofrecen en todas las ferias a las que acudes, yo me conformo con tus dos manzanas caramelizadas y ese algodón de azúcar… que es tu pubis cuando me sube a la luna.

 Doloroso es acacharse para cavar la tierra, menos doloroso es estar entre tus piernas… lamiendo ese jazmín que entre tus ingles se encuentra.

 Bogar rio arriba en un bote de remos, es extremadamente duro a cada remada, no tiene nada que ver lo fácil que es bogar en tu boca… que ni me canso ni paro hasta que el aire nos falta.

 Qué difícil es andar por casa cuando la luz se va, con la claridad que hay cuando tu estas, pues tus ojos son dos luceros que no dejan de brillar…  que ni las estrellas del cielo los pueden eclipsar.

 Si fuese un gladiador a punto de morir y me concedieran un deseo, pediría hacer el amor contigo para creerme ya en el cielo…

 ¡Y ahora que me corten la cabeza, que yo no pienso sacarla de entre tus piernas!

 

    Alejandro Maginot.